domingo, 28 de diciembre de 2008

Prologo 3 Saidé, la mujer del desierto

Las arenas no hacen justicia al tiempo al que se le atribuye, no hay memoria en sus parpados eternos para el recuerdo, ni menos para el olvido en ese sentido eterno del paso del timpo.

Saidé era hija de la eternidad concebida en dogma de los pueblos que flotan en el desierto. Su pelo morado delataba su anormal condición de ser ajena a su tierra, pues lo que ella añoraba era el bosque y las hierbas, las hojas verdes y el poder del curandero.

Criada entre los caballos, expuestas a los trabajos mundanos, Saidé espero florecer entre el guano y espero la hambruna y la decadencia. Fue en el momento que su pueblo sufria cuando fue impulsada a lo que más queria. Nadie de todos sus enemigos, nadie de todos los conservadores impidio a la joven animista llegar a la taberna de Bree aquella dulce noche, a esperar la aventura del mañana.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Prologo 2: Vida previa de Rito, hombre del norte

Poco se cuenta de los cazadores de nieves, pocos quedan como para contar algo.

Las tribus nomades del norte no avanzan buscando la caza, sino que escapan con un instinto natural de las garras frías de la muerte segura arrastrando con ellos el manto de nieve que quema la vida de los debiles.
La tribú de Rito no era excepción, corrían de un lugar a otro con rumbo costero, soportando los latigazos incansables del cruento destino sembrando el campo blanco de la muerte del corazón aún cuando ellos fuesen felices en el proceso, como lo fueron sus padres y sus abuelos antes que ellos.
Fue en el septimo solticio cuando Moro, hermano de Rito y segundo al mando de la tribú, ordeno el descanso pues tenia una corazonada de alejarse de la eterna caminata por los paramos y abrazar las montañas del sur, lugar que Rito siempre habia intentado evitar pues pertenecian al dominio de Angmar.

Los hermanos de sangre discutieron largamente sobre cual camino elegir, hasta que un mazo cerrado gano limpiamente el debate abandonando a su suerte al pobre incauto solo con un arma y una piel curtida. Tradición que se seguia para quien sufria del excilio.
Cuando Rito desperto, nadie quedaba y el viento habia borrado las pisadas de quienes lo habian seguido por tanto tiempo, como una cruel broma tejida por los siervos de Mordor. Rito camino sin descanso hasta las tierras calidas, hasta las laderas de Angmar, fue alli cuando el desgarrador grito atraveso su corazón e impotente dio media velta hacia el reino de Arthedain pues sabia que las entrañas de aquellos picos digerian su pasado.

Fueron semanas después cuando entro en aquel tugurio de Bree, esperando lavar la pena de su pesada mente.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Prologo 1: Vida previa de Marak, el elfo.

En las ciudades elfas al otro lado del gran mar varios jovenes elfos discutían sobre temas de gran contingencia, entre ellos estaban: Glor de la casa de Iah, Blas vástago de los Femas y el inconfundible Marak de los antiguos señores de las costas celestes, los Ôh.

Marak era diferente de los demás jovenes, poseia gran intelecto (aunque solia aparentar lo contrario) y un perturbante gusto por la comida, no por gula sino por intento de comprender el mundo de un modo más divino y es en esto por lo que se discutía en aquél instante. Glor aseguraba que el mundo debía ser recogido como quien cosecha la tierra a través de las manos de los cultistas o de la espada de los mismos, Blas aseguraba en cambio que la creación de los valar tenia por objeto deleitar por la belleza la vista y los oidos de quienes abrieran su corazón a ella.
Marak sostenia tozudamente que la mano podía perder la fuerza asi como el oido era corrompido por los siseos de Mordor y la vista podía ser facilmente engañada por los ojos de las sierpes negras, pero en su afán de destrucción Melkor olvidaba y dejaba de lado a los sabores mas solo dando muerte con sus venenos pero no corrompiendo con ellos.
Cuando llevaban 3 días el punto critico se mostro, pues los jovenes entendieron que solo habia una forma de comprender la realidad y aquella solo la comprendia Iluvatar, asi fue como cada uno comenzo su busqueda en la isla para encontrar algo que atraves de su modo de ver, representase al gran arquitecto.

Pero la obra de Sauron toco el pecho del joven Marak, rechando la más posible de las derrotas cogió una barcasa llena de provisiones y aprovechó los primos vientos para comenzar un viaje movido por el deseo de encontrar la victoria en forma de sabor aun cuando esto solo fuese una excusa para vivir una gran aventura.

Al arrivar a costas desconocidas, anduvo un largo trecho con la esperanza de encontrar algún pueblo amigo. Tardó varias semanas en hacerlo hasta caer en una vieja posada en Bree con la esperanza de conseguir dinero, comida y alojamiento por algún trabajillo.