Winde entendía eso desde pequeño y es por eso mismo, que su familia no comprendía el porque de ese latente e inquietante deseo de salir a la aventura, más aún cuando el bosque se había vuelto tan inseguro para el clan, luego que la gran peste trajera el invierno a los corazones de todas las criaturas bajo la mirada del malévolo nigromante.
Winde escapó una noche en que la tormenta pudo ahogar sus pasos al agudo oído de su gente, más no pudo callar la pena que gritaba dentro de él.
Largo viaje arrastro en la penuria de esos días a aquella posada de Bree, alli conoció la aparente amistad pero una noche de juerga quiso acallar los recuerdos ahogandolos en alcohol y solo termino naufragando en la ebriedad.
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